LA MARINA MERCANTE NACIONAL EN LA GUERRA DE PACÍFICO

Carlos Saldivia Rojas

Al inicio de la Guerra del Pacífico, el estado chileno pudo disponer de 12 buques pertenecientes a la Compañía Sudamericana de Vapores, CSAV, además de 3 buques de la Compañía Explotadora de Lota y Coronel, puestos a disposición del gobierno por Doña Isidora Goyenechea de Cousiño. Todos estos buques pasaron a manos del gobierno en calidad de arrendamiento.

Los buques de CSAV arrendados fueron nueve: “Paquete del Maule”, “Huanay”, “Limari”, “Lamar”, “Inspector”, “Copiapó”, “Rimac”, “Itata”, y “Loa”. Además, dos pontones que estaban en Valparaíso, “Bío-Bío” y “Maipú”. El primero de ellos tenía una maestranza a bordo que sirvió para realizar reparaciones y otros trabajos a la Escuadra.

El “Copiapó” y “Loa”, fueron armados con cañones de campaña, ya que sus cubiertas no resistían mayor peso, se les califico como “cruceros” y la Armada tuvo un control absoluto sobre ellos. Mantuvieron sus oficiales y tripulaciones; la Armada destinó a cada uno de ellos un Capitán de Corbeta o Fragata, el cual asumía el mando solo si el buque enfrentaba alguna emergencia de combate.

Las naves de la Compañía Sud Americana de Vapores constituyeron la columna vertebral de los convoyes que transportaron soldados, armamento, municiones y artillería desde y hacia los campos de batalla a los puntos de desembarco asegurando, además, la logística necesaria para sostener las campañas terrestres y las comunicaciones con la Patria. Durante los cinco años de guerra transportaron 146.195 personas, que incluían tropas y autoridades de Gobierno. Sin la participación de esas naves, la victoria habría sido obtenida en plazos más largos, con muchas dificultades y sacrificios inútiles de vidas. En total, el movimiento de personal militar ascendió a 11.178 en las cámaras más 135.017 en cubierta

La Compañía Explotadora de Lota y Coronel facilitó al estado el “Carlos Roberto”, “Luis Cousiño”, y “Matías Cousiño”, estos buques tampoco fueron artillados y la Armada embarco un oficial en cada uno de ellos, con las mismas atribuciones que en los buques de la CSAV.

Estos tres vapores, transportaron el carbón para los buques de guerra chilenos y alrededor de 15.000 soldados, elevando el total de uniformados que utilizaron los servicios de las naves de la marina mercante nacional a 161.195

Dentro de la primera fase del conflicto, la llamada “Campaña Marítima”, tres de estos buques se vieron involucrados en acciones bélicas. El “Lamar” apoyaba el bloqueo del puerto de Iquique por parte de la Esmeralda y la Covadonga; al desencadenarse el combate aquel memorable 21 de mayo de 1879, el Comandante Prat le ordenó dirigirse al sur, dando las primeras noticias del combate. Esta embarcación naufragaría misteriosamente el año 1880, haciendo el trayecto Coronel/Valparaíso, sin encontrarse sobrevivientes, ni restos de ella.

El vapor “Rimac” tendría una suerte menos gloriosa; el 23 de julio de 1879 fue capturado por buques peruanos cuando transportaba al Regimiento “Carabineros de Yungay” a Antofagasta, cabe consignar que el capitán del buque, Peter Lauthrup, y la mayoría de la tripulación eran de nacionalidad Alemana, y que cuando el oficial de la Armada, Comandante Ignacio Gana, asume el mando, la tripulación produjo desórdenes y trató de asaltar la cantina, debiendo poner orden los soldados Chilenos.

El crucero “Loa”, tuvo audaz vida y trágica muerte en este conflicto. Siendo su capitán Carlos Condell, le correspondió escoltar en el trayecto Punta Arenas/Valparaíso al mercante europeo “Gleneg”, que transportaba necesario armamento y municiones para el ejército, el cual estaba siendo perseguido por la “Unión”. Comandado por Francisco Molinas, participa en la trampa tendida para dar caza al “Huáscar”, y que origina el combate de Angamos; mientras el “Blanco Encalada” y el “Cochrane” se dirigen al monitor peruano, el “O’Higgins” y el “Loa” persiguen a la “Unión”, separándola del buque enemigo. Es hundido frente a El Callao, mediante una trampa hábilmente dispuesta por los peruanos: una balandra abandonada al garete y llena de bultos en su interior, el capitán del “Loa”, Juan Peña, ordena abarloarla a su buque y traspasar la carga, al levantar el ultimo bulto se produce una gran explosión que en menos de 5 minutos dejaría al buque en el fondo del mar junto con 118 de sus 185 tripulantes.

Además de los buques ya movilizados (menos el “Rimac” que fue capturado) se contó para la movilización de tropas en las campañas de 1880 con los siguientes buques; comprados a la Pacific Steam Navigation Company: “Amazonas”, “Chile”, “Paita”; requisados a otros navieros Chilenos: “Avestruz”, “Dordrech”, “Excelsior”, “Julia”, “Juana”, “Lota”, “Norfolk”, “Santa Lucia”. Arrendados a navieros británicos: “Elena”, “Pisagua”. Donado por don Francisco Álvarez: “Elvira Álvarez”.

Fuentes consultadas:

1. “Rol de la Marina Mercante en la Defensa”, Cristián Vargas Muñoz, 2006

2. Revista de Marina, “La Marina Mercante de Chile en la Guerra del Pacífico”, Mackay Schiodtz, Edgardo.

3. https://www.armada.cl/ “Importancia de la Marina Mercante en la Historia de Chile”

Atte.

Carlos Saldivia Rojas

Suboficial Mayor Naval (R)

Mecánico de Helicópteros

Asociación Gremial de Oficiales de la Armada en Retiro - ASOFAR AG
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