LIBERALES Y CARRERA MILITAR - Fernando Thauby García

 

LIBERALES Y CARRERA MILITAR

En mi columna anterior titulada “PROLONGACIÓN DE LA CARRERA MILITAR”, referida a la ruptura unilateral -por parte del Gobierno de Sebastián Piñera-  del acuerdo político militar desarrollado a lo largo del siglo XX, escribí:

La profesión militar es la respuesta a una vocación de servicio. Implica una actitud ante la vida que se centra más en los demás que en si mismo, y esta vocación se aplica a una escala de valores en la que la Patria destaca como algo a lo que vale la pena servir.

Por tanto, la profesión militar implica, de entrada, una buena dosis de idealismo, la aceptación de una vida de austeridad y se materializa en un hombre de acción siempre dispuesto a enfrentar problemas y a resolverlos, aun a costa de sí mismo”.

Al releer lo escrito tomé conciencia de la eventual obsolescencia política y social de mis ideas: sigo creyendo en la patria, la solidaridad, el estado, la nación, el territorio patrimonial nacional, el servicio público, la compasión, la austeridad, la responsabilidad social, el auto sacrificio en bien de la sociedad, la honradez, el respeto a la fe pública y los compromisos de honor. No siempre cumplo, pero mi conciencia me lo reprocha, lo que indica que estoy contrariándola.

¿Quiénes comparten estas ideas en el Chile actual?, no los liberales, por cierto, para ellos –y así me lo han dicho- toda la palabrería anterior solo intenta disimular la incapacidad, la incompetencia, la carencia de empuje, la falta de ambiciones, la debilidad intelectual, en suma, la mediocridad de los que en realidad no pueden ganar, ni siquiera pueden competir, por lo que abandonan la pista antes del disparo de partida y se refugian bajo un paraguas de palabrería hueca. Un militar, después de todo, es alguien que no pudo ser un “winner” en el exigente mundo de la competencia individual.

Esta es la base del profundo y arraigado desprecio de la derecha liberal hacia la profesión militar y de la banalización de los asuntos que les inquietan e interesan personal y profesionalmente y su desinterés en la defensa nacional a la que nunca conocieron y en la que jamás participaron.

Estuve en servicio en las FFAA de Chile para las prolongadas crisis con Perú, Argentina y el largo y cruel conflicto Interno. Pasamos las mas agudas estrecheces económicas institucionales, personales y familiares, tuvimos que enfrentar desafíos armados desde la indigencia de material, bajo el peso de la Enmienda Kennedy y el embargo de armas, municiones y repuestos. Sacamos adelante a nuestras familias con los cotidianos milagros que hicieron nuestras esposas y madres.

En todos esos años nunca vi a un representante de la fronda, jamás vi ni escuché a un liberal apoyándonos con algo mas que palabrería afectada, que malamente escondía una repugnante mezcla de desprecio a los militares, temor a las turbas que sentían amenazantes y el pánico a perder su lugar de privilegio.

Para esa lógica, la carrera militar es solo un trabajo servil, justamente mal remunerado, financieramente improductivo, socialmente marginal e intelectualmente menguado y chato.

Solo esta explicación podría fundamentar la forma banal y galopante en que se ha desarrollado el proyecto de la Ley Piñera de “Modernización de la Carrera Militar”.

Es evidente que ningún liberal auténtico podría ser militar. Sería un tarugo redondo en un agujero cuadrado. Todo, absolutamente todo, desde las remuneraciones modestas hasta el dormitorio colectivo; desde el rancho igualitario hasta el uso del uniforme; desde la obediencia en beneficio de la eficiencia colectiva hasta el espíritu de cuerpo; desde la falta de ambiciones materiales hasta la ambición por fama y gloria colectiva, todo les resultaría ilógico y absurdo. Un liberal está para las grandes cosas, como llamar mujer a alguien biológicamente masculino; para liberar a quien sabe quien, de quien sabe cuales, cadenas imaginarias y atarearse por temas realmente críticos como permitir que un niño de 14 años cambie, por si y ante si, de género en el Registro Civil.

Para un gobierno poseído por la lógica del frenesí liberal que campea entre los miembros de la derecha actual en Chile, tomar en serio y resolver correctamente un problema complejo como el de diseñar una “carrera militar moderna”, es una misión imposible, peor aun, de inutilidad en si misma. Lo único útil que puede salir de ahí sería una reducción de un gasto ineficiente. No pueden disolver las FFAA (por ahora) pero si pueden reducir el gasto –pérdida- en ellas.

Hay quienes consideran que esta forma de entender y vivir y el liberalismo es modernidad y progreso, que ese tipo de relaciones sociales es el que forma sociedades fuertes y resilientes: la lucha individual por la supervivencia, con el triunfo del mas fuerte y una cierta y limitada tolerancia hacia los “losers”.

También habemos muchos que sabemos que un país es mas que la suma de sus habitantes y que la sumatoria de sus fortunas y pobrezas. Sabemos que juntos somos mucho mas y que las Fuerzas Armadas son un núcleo duro en torno al cual aglutinar a todos –todos, de verdad todos- los chilenos y que por eso y mucho mas, son imprescindibles y merecen respeto, consideración y apoyo.

Por lo señalado pido a las autoridades gubernamentales que esta reforma sea abordada con seriedad, con tiempo y sobretodo sin movidas politiqueras para dividir y aislar a los que no están de acuerdo con su proyecto.

La carrera militar es algo mas que una molestia a resolver por un subsecretario frustrado por gente “penca”, inesperadamente indóciles.

Fernando Thauby García

Melosilla 29 de Marzo de 2019

COMENTARIOS is loading comments...

 

 

 
 

Print Friendly and PDF

Asociación de Oficiales de la Armada en Retiro - ASOFAR
Esmeralda 1074 - Oficina 401. Valparaíso | Fono:(56-32)2254314