OPERACIONES NAVALES DURANTE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA - Adolfo Carrasco Lagos

 

OPERACIONES NAVALES DURANTE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA.

                                                                                Viña del Mar, 27 Octubre 2018

                                                                                                Adolfo Carrasco Lagos

ANTECEDENTES.

Los actos independentista-revolucionarios que se desarrollaban en Chile durante el período de la Patria Vieja preocuparon al Virrey del Perú, Marqués de la Concordia José Fernando de Abascal y Sousa; más aún, sabiendo que no contaba con buques de la Marina Real en el Pacífico, pues de las 2 naves que tenía en 1810, Mercurio y San Pedro de Alcántara, en 1811 la primera fue destinada a Montevideo y, la segunda, a España. Dada esta situación, reforzó sus posiciones en El Callao, Valdivia y Chiloé y armó naves para protección de los convoyes con tropas que enviaría al sur, y corsarios para perturbar el naciente comercio marítimo patriota y bloquear sus puertos.

 

En Chile, por su parte, gobernantes y altos mandos militares desconocían todo lo relacionado con la guerra en el mar, por lo que no consideraron, desde los inicios de sus operaciones revolucionarias, la necesidad de organizar oportunamente una fuerza naval adecuada para oponerla a  la segura reacción invasora que tendría que llegar desde el virreinato por vía marítima. Tan así, que sólo organizaron y vistieron fuerzas para una guerra terrestre.

 

Aprovechando estas carencias patriotas, el virrey Abascal decidió invadir Chile desde dos posiciones: una primera, más lejana a su objetivo, en El Callao y, la segunda, más cercana, en el Archipiélago de Chiloé, que dependía en esa época de su virreinato; en el área chilota estableció una base de operaciones que estaba en condiciones de recibir convoyes procedentes  de El Callao y de España que, por lo menos, le serviría hasta que Chile contara con una fuerza naval organizada.

 

PRIMERA EXPEDICIÓN ESPAÑOLA. (1812-1813)

Al mando del brigadier de la Real Armada Española Antonio Pareja y Serrano de León, zarpó de El Callao el 1 de diciembre 1812 y, sin ser avistada al pasar frente a Chile, recaló a San Carlos de Chiloé el 18 Enero 1813 con 1 fragata, 2 bergantines y 2 goletas; traía pocos oficiales y 50 soldados instructores, más un amplio bagaje de guerra. En 2 meses formó un ejército de 1770 soldados con las fuerzas del sector y milicias chilotas. En Valdivia incorporó otras naves y más tropa, para desembarcar en San Vicente el 26 de marzo con 3 batallones de infantería y 1 brigada de artillería, en total 2370 hombres, lo que constituyó para los patriotas una verdadera sorpresa.

Pareja ocupó Talcahuano y Concepción, reforzando su ejército con las tropas que allí había.

Con motivo de este desembarco asumió el mando del ejército patriota el general José Miguel Carrera Verdugo, que desde 1811 era Presidente de la Junta de Gobierno. Replegó las tropas hacia el norte y Pareja logró montar su Cuartel General en Chillán.

 

Mientras la guerra continuaba en tierra, los corsarios españoles bloqueaban puertos nacionales y asolaban el tráfico marítimo con total libertad.

 

Efímero Poder Naval patriota. (1813)

El desembarco de Pareja en San Vicente mostró al gobierno patriota lo precario de su frente marítimo y la urgencia de contar con naves armadas que se opusieran a las enviadas por el virrey.

Carrera propuso entonces al gobernador de Valparaíso Francisco de la Lastra, la formación de una escuadrilla; éste, sin naves apropiadas, arrendó la fragata Perla y compró el bergantín Potrillo, ambas norteamericanas de comercio surtas en Valparaíso, que no tenían cañones, por lo que les hizo instalar los que requisó a la fragata mercante San José de la Fama, de bandera portuguesa, recién llegada al puerto. El gobierno pretendía, con ambas naves, romper el bloqueo de Valparaíso mantenido por  la fragata Warren y  luego recuperar Talcahuano.

El 2 de mayo 1813, la Perla y el Potrillo zarparon para atacar a la Warren, mientras muchos porteños se apiñaban en  los cerros del puerto para observar el  combate. Pero muy poco duró este naciente “poder naval”, pues la Perla, tripulada por extranjeros previamente “comprados” por los españoles residentes en Valparaíso, se “pasó al enemigo” y, junto con la Warren enfrentaron al Potrillo, que fue apresado con su dotación. Esta tripulación fue devuelta a Chile cuatro meses después, luego de ser amnistiada por el virrey, previo juramento  de no participar en el futuro en actos de guerra contra el Virreinato.

 

Las fuerzas patriotas lograron recapturar Concepción y Talcahuano, donde estaban fondeadas 5 naves, que zarparon bajo el fuego de los fuertes. Una de ellas,  el San José, alcanzó a ser capturado; en él se encontraron cerca de 200 prisioneros patriotas de Concepción más otros de Yerbas Buenas.

 

Capturado Talcahuano, se dejó izada en los fuertes la bandera española, lo que permitió que la fragata española Santo Domingo de Guzmán fondeara confiadamente en la bahía el 7 Junio procedente de El Callao; en conocimiento el general Carrera que transportaba municiones, jefes y oficiales para las tropas realistas, dispuso que dos lanchas cañoneras comandadas por los tenientes Ramón Freire y Nicolás García, ambos del Ejército, zarparan en su demanda; capturaron a la fragata al amanecer del día siguiente. Llamó la atención la facilidad con que se rindió su dotación y, más aún, el hecho que el gobierno chileno haya vendido la nave, no aprovechándola para la guerra.

 

El 21 de mayo de 1813 falleció en Chillán de pulmonía el brigadier Pareja, siendo sucedido por el coronel Juan Francisco Sánchez, quien decidió mantener su cuartel general en Chillán, en espera de la llegada de refuerzos solicitados al virrey por Pareja.

 

General Carrera contrata oficiales para la naciente Marina de Guerra nacional. (1813-1814)

La Junta de Gobierno presidida por el general Carrera se preocupó también de ir dando forma a  la futura Armada Nacional:

-- El 14 de abril 1813 contrató como Teniente de Navío al marino francés Jean Joseph Tortel Maschet, siendo éste el primero en figurar como oficial en el Escalafón de la Marina de Chile. Era dueño de dos goletas, Mercedes y Poción, armadas en corso para impedir que naves del virrey recalaran a Valparaíso. Otra referencia indica que se le asignó el cargo de director de una Escuela de Pilotines, para formar oficiales y gente de mar que sirvieran a la Armada que recién nacía.

-- El 20 de septiembre 1814, antes de ser relevado del mando, Carrera nominó como Comandante de la Marina del Estado a Daniel Jewett, marino que había prestado servicios a Estados Unidos, disponiendo que  éste  buscara buques adecuados para formar una flota de corsarios que hostilizara a los convoyes provenientes del virreinato del Perú; pero Jewett no tuvo oportunidad de cumplir esta tarea, dados los acaecimientos que generó la Reconquista Española a partir del 2 Octubre 1814.

 

SEGUNDA EXPEDICIÓN ESPAÑOLA. (1814)

Al mando del general Gavino Gaínza, y transportando refuerzos solicitados por Pareja, zarpó el 1 enero 1814 de El Callao con una corbeta y un bergantín, que recalaron a Arauco el 31 del mismo mes. Allí esperaban dos fragatas mercantes con refuerzos traídos de  Chiloé.

A igual que en la 1ª expedición, las naves del virrey contarían con el libre uso del mar, pues Chile aún no lograba organizar un grupo de naves armadas que se les opusiera.

Su misión era cortar las comunicaciones marítimas entre Valparaíso y Talcahuano, tarea que cumplieron los 2 buques de guerra. Los realistas establecieron su base de operaciones en Isla Quiriquina, bloqueando la Bahía de Concepción.

Gaínza recuperó Concepción el 13 de abril. Desde Talcahuano envió al bergantín San Fernando a El Callao, solicitando apoyo al virrey.

 

La situación general de los patriotas era preocupante:

Carrera estaba preso en Chillán; Concepción y Talca estaban en poder de los españoles; los recursos fiscales, al mínimo, y el brigadier Juan Mackenna  presentaba un informe, indicando que… “no existía  la más remota posibilidad de recuperar la provincia de Concepción”.

Por otra parte, la dotación del ejército realista casi doblaba en número al patriota y lo superaba en disciplina y armamento.

El panorama se tornaba más oscuro aún, al conocerse las noticias llegadas desde otros países sudamericanos: los patriotas del Alto Perú habían sufrido dos grandes derrotas; en Venezuela, Bolívar tuvo que huir a Jamaica y, Nueva Granada y Quito, estaban bajo el dominio español.

Y desde Europa, además, se informaba como segura la restauración de Fernando Vll en el trono de España, lo que pondría en aprietos a los patriotas, por cuanto los movimientos independentistas se habían iniciado en nombre de la corona: vale recordar que para los realistas locales, su adhesión fue en apoyo del rey prisionero y desterrado; pero para los patriotas, el establecimiento de un gobierno nacional era el primer paso de la revolución que los emanciparía de España.

Así las cosas, el virrey Abascal envió  a Chile al Comodoro inglés James Hillyar, para que actuara como mediador en el conflicto entre la Capitanía General de Chile y el Virreinato.

 

El Tratado de Lircay. (1814)

Las negociaciones concluyeron con la firma del Tratado de Lircay, el 3 de mayo 1814. El Senado lo ratificó el 5 de mayo, siendo aceptado también por el Gobierno e, inicialmente, por la opinión pública.

En su art. 1º, Chile reconocía ser parte integrante de la monarquía española y tenía derecho a regirse por su actual gobierno hasta que las Cortes Generales adoptaran una resolución definitiva. A la vez, disponía que las fuerzas realistas abandonaran el país, para no perturbar  la libre elección de diputados criollos a las cortes de España. Respecto a las fuerzas patriotas, los art. 8º, 13º y 14º les impedía efectuar cualquier operación militar en caso el convenio no fuera aprobado por el Virrey, lo que las exponía a ser sorprendidas, si los realistas, que conocerían tal noticia con anterioridad, no actuaran de buena fe.

En el Ejército patriota el tratado generó un gran malestar, pues significaba la renuncia a todo lo obrado durante la Patria Vieja en beneficio de la independencia y, también, una humillación ante el adversario. Se pensó que Chile renunciaba  a su libertad y que ese acuerdo era una vuelta al tiempo colonial.

La civilidad, por su parte, que en un comienzo lo había aceptado, por diversas circunstancias también manifestó su repudio, generándose continuas riñas entre realistas y patriotas en las barriadas populares que, incluso, terminaban con hechos de sangre. El Tratado generó también oposición en las filas realistas, que estuvieron cercanas a un amotinamiento.

Finalmente, el director supremo Lastra fue derrocado por José Miguel Carrera el 23 de julio 1814.”

 

TERCERA EXPEDICIÓN ESPAÑOLA. (1814)

Pero el Tratado de Lircay tampoco fue aceptado por el Virrey del Perú, ni por la Junta Consultiva de Guerra española, quienes lo desconocieron por estimarlo atentatorio a los intereses de la monarquía; Abascal relevó del mando a Gaínza el 8 de Mayo y organizó una nueva expedición contra Chile, ahora al mando del brigadier Mariano Osorio y Pardo, que zarpó de Callao el 19 de Julio, con el navío Asia, la corbeta Sebastiana y el  bergantín Potrillo; recaló a Talcahuano, en poder de los realistas, el 13 de Agosto, donde desembarcó a la fuerza expedicionaria.

 

El mando patriota supo de la recalada a Talcahuano de esta 3ª expedición, sólo cuando recibió por mano un oficio de Osorio dirigido “a los que mandan en Chile”, requiriéndoles en nombre del Virrey del Perú que depusieran sus armas, por cuanto el Tratado de Lircay no había sido aprobado por la autoridad peruana y ésta había ordenado reanudar las hostilidades en caso no se acataran sus disposiciones.

 

Como Chile a esa fecha aún no contaba con una fuerza naval, el bloqueo de los corsarios del virrey continuó siendo efectivo, logrando instalar una base de operaciones en las cercanías del teatro de la guerra y simular desembarcos en diferentes puertos, para obligar a los patriotas a dividir sus fuerzas.  El Desastre de Rancagua, sucedido entre el 1 y 2 de Octubre de 1814, marcó el comienzo de La Reconquista española.

 

Fue el bergantín Potrillo el que llevó esta noticia al virrey y la nave que transportó a isla Más a Tierra a los patriotas relegados. A fines del año 1814, el Potrillo y la nave mercante Aurora trasladaron de regreso al Perú a las tropas del virrey.

 

Participación de la División Naval argentina. (1815-1816)

Respecto a las actuaciones de una división naval argentina se conocen dos versiones:

 Una relata que vencidos los patriotas en Rancagua, muchos se desplazaron hacia Argentina, entre ellos el General Carrera, quien celebró una alianza en la capital del Plata con el marino irlandés Guillermo Brown, consistente en desarrollar la guerra de corso en las costas chilena y peruana para entorpecer el tráfico marítimo realista.

Otra versión indica que fue el gobierno de Buenos Aires, con la ayuda de chilenos exiliados, quienes  organizaron esas fuerzas corsarias.

 

En todo caso, el 15 de octubre 1815 zarpó a Isla Mocha una división naval argentina al mando de Brown, que fue llamada “La Escuadra del Pacífico”, constituida por las corbetas Hércules y Halcón, el bergantín Santísima Trinidad y la goleta Uribe; esta última, adquirida y tripulada por emigrados chilenos. Al sur del Cabo de Hornos sufrieron un muy fuerte temporal: la Uribe desapareció al naufragar, mientras las otras, en forma separada, recalaron a la Mocha a fines de 1815.  Allí capturaron su primera presa, la goleta Mercedes, procedente de Chiloé.

En “Historia Naval del Reino de Chile”, se relata que durante aquel temporal, en la corbeta Halcón sucedióalgoincreíble: Ramón Freire, futuro Director Supremo de Chile, que iba a bordo a cargo de las fuerzas de desembarco, “fue arrebatado de la cubierta por una ola que lo llevó al mar. Nada podía hacerse para salvarlo, pero otra ola lo depositó en el buque, sin daño alguno”.

Brown supo que el gobernador Marcó del Pont ya estaba en conocimiento de la existencia de su grupo de corsarios; perdido el factor sorpresa en el litoral chileno, decidió dirigirse contra El Callao, donde recalaron el 10 Enero 1816; al día siguiente lo bombardearon, causando gran confusión, sorpresa y daños; capturaron la goleta Andaluz y las fragatas Candelaria y Gobernadora, esta última procedente de Cádiz, que transportaba al nuevo gobernador de Guayaquil, Juan Manuel de Mendiburu, y valiosa carga.

En conocimiento que Guayaquil estaba desprotegido, “la Escuadra del Pacífico” continuó hacia el norte para caer sobre aquel puerto,  lugar en que su nave capitana, el Trinidad, varó estando bajo el fuego de los fuertes, por lo que tuvo que rendirse. Brown fue capturado, pero mediante una negociación logró su libertad a cambio de la vida del nuevo gobernador de Guayaquil que se encontraba a bordo de la fragata Gobernadora, capturada en el área de El Callao.

 

Los comerciantes limeños, preocupados por el acoso de los corsarios de Brown a sus naves, previa autorización del virrey, armaron una escuadrilla de 5 naves con un total de 126 cañones y 980 hombres, que zarpó al sur en su busca, sin encontrarlo, pues la “Escuadra del Pacífico” navegaba hacia el norte, en demanda de Guayaquil.

 

Algunas narraciones indican que posteriormente se produjeron desacuerdos entre los corsarios argentinos:  unos regresaron a Buenos Aires y otros lo hicieron después de un año, procedentes de Oceanía.

 

Esta guerra de corso no sólo logró restringir el tráfico marítimo realista; también demostró que el virrey no contaba con los medios adecuados ni suficientes para proteger El Callao, su puerto principal, por cuanto una pequeña fuerza compuesta por tres naves corsarias logró penetrarlo y generar en su interior importantes daños.

 

 

General Carrera consigue en EEUU naves de guerra. (1815-1816)

Este tercer intento de Carrera para formar una fuerza naval patriota que apoyara las independencias de Chile y Perú se gestó en Annapolis, donde, con la colaboración del almirante David Porter, a quien conocía, consiguió cinco buques y organizó su navegación hacia Argentina: eran la corbeta Clifton, los bergantines Savage y Regent, la goleta Davei y la fragata General Scott, que transportarían miles de armas y libras de pólvora para fusiles y cañones; cartucheras, sables, pistolas, miles de lingotes de plomo, sillas de montar, carpas, herramientas, una imprenta y otros elementos.

 

En Octubre 1816, Carrera informó al Director Supremo de Buenos Aires que estaba próximo a zarpar.  El 3 Diciembre levó anclas de Chesapeake Bay en la corbeta Clifton, llevando a bordo oficiales, artesanos, armeros, técnicos en maestranza y una imprenta. Posteriormente zarparía el resto de las naves. Pero con ninguna de ellas logró Carrera cumplir su sueño, pues la Clifton, el Savage y la Davei  fueron retenidos a su arribo a Buenos Aires por orden del general Pueyrredón, jefe de la Logia Lautarina, Director Supremo de Buenos Aires y amigo del general San Martín; a la vez, los oficiales de las tres naves fueron convencidos de no continuar bajo las órdenes del general Carrera, quien fue apresado.

Esto acaecía poco antes de la Batalla de Chacabuco.

 

La Batalla de Chacabuco. (1817)

Desde Mendoza, el Ejército de los Andes cruzó la Cordillera con la misión de enfrentar al ejército español.

El 12 de febrero 1817, al mando de su Comandante en Jefe, General José de San Martín, y conformado por 2 divisiones, venció a las fuerzas realistas comandadas por el general Rafael Maroto Ysern, en la Batalla de Chacabuco. La 1ª división estaba al mando del brigadier  Estanislao Soler y, la 2ª, al mando del brigadier Bernardo O´Higgins.

Cuatro días después de la Batalla, O´Higgins asumió como Director Supremo.

 

La retirada realista. (1817)

Al día siguiente de la victoria en Chacabuco, empezaron a llegar a Valparaíso, procedentes de la capital, autoridades, simpatizantes y soldados realistas que dejaron sus cuarteles, más combatientes fugitivos de Chacabuco, todos dispuestos a embarcarse en cualquier nave para abandonar el país; muchos acompañados de sus útiles caseros, documentos y dineros; sumados a los realistas residentes en Valparaíso, produjeron un desbande difícil de controlar; del pánico se pasó al pillaje. Los buques surtos en el puerto fueron abordados con gran desorden; eran 11: 9 españoles, uno inglés y el restante, francés. Se conoce que en total tenían  capacidad para transportar 1500 pasajeros, pero embarcaron 1700, entre ellos, 700 soldados; en tierra quedaron, se estima, unos 900 soldados. El gobernador Marcó del Pont y su séquito, que se dirigían a San Antonio, fueron apresados.

 

En “Historia Naval del Reino de Chile” se indica que un testigo de este caos, el coronel realista José Ballesteros, expresaba: “En este fatal día y noche terrible no se divisa en Valparaíso otra cosa que desolación, llamas, humo, fusilazos, cadáveres, calles sembradas de géneros extranjeros y otros efectos y muebles, con incalculable número de baúles destrozados,  quedando rico el pobre y pobre el rico”.

 

CUARTA EXPEDICIÓN ESPAÑOLA. (1817-1818)

Organizada por el nuevo virrey del Perú, Joaquín de la Pezuela Griñán, zarpó de Callao en Diciembre 1817 al mando de general Osorio, su yerno, escoltada sólo por la fragata “Esmeralda”; era un convoy de nueve naves transportando 3300 hombres, que fondeó en Talcahuano el 5 de Enero de 1818.

 

Su misión: recuperar el Chile perdido por la victoria patriota en Chacabuco, interponerse entre las fuerzas del ejército chileno, batirlas separadamente y apoderarse de Valparaíso, para mantener comunicaciones con Lima y recibir refuerzos.

En lo concerniente a operaciones navales, sus naves debían reconocer  el litoral y tratar de hacer efectivo el bloqueo de Valparaíso con una fragata y un bergantín y, con los demás buques, interrumpir el comercio marítimo.

 

Primera Acción Naval de Chile. (Abril 1818)

Para el bloqueo de Valparaíso fueron designados por el mando español la fragata Esmeralda y el bergantín Pezuela.

Aprovechando que era habitual que la fragata inglesa Amphion, surta en ese puerto, zarpara periódicamente para ponerse al habla con las naves bloqueadoras, objeto atender reclamos relativos al comercio marítimo, la fragata chilena Lautaro fue camuflada para parecerse lo más posible a la inglesa.

 Ya “disfrazada” como tal, zarpó el 26 Abril PM al mando de su comandante George O´Brien, izando pabellón y gallardete ingleses al salir de la bahía. Al día siguiente, de amanecida y mala visibilidad, logró ubicar las luces de la fragata Esmeralda, rumbeando en su contra y engañando a su comandante Luis Coig quien, creyendo era la Amphion, se percató muy tarde que sería abordado.

El abordaje se produjo junto con varias descargas de sus baterías y el cambio de la bandera inglesa por el pabellón nacional. Saltaron a la fragata enemiga O´Brien y 25 de los suyos; la tripulación española, desconcertada, abandonó la cubierta principal, dejando  la fragata en sus manos. Lamentablemente, un marinero español que estaba oculto, disparó un tiro que mató a O´Brien. Un golpe de mar separó a las dos naves, lo que hizo creer al segundo comandante de la Lautaro, teniente Turner, que la Esmeralda se había rendido, pues antes ya había arriado el pabellón español; pero su tripulación, repuesta del desconcierto, volvió a izar su bandera, rechazando a los que la abordaron.

 

Otro relato de este combate, expresa que el segundo de la Lautaro, creyendo que la Esmeralda ya era presa del comandante O´Brien, trabó combate con el bergantín Pezuela, logrando que éste arriara su bandera; pero al percatarse que la Esmeralda izaba de nuevo su pabellón, abandonó su presa para entrar en combate con ella.

 

La Esmeralda, si bien escapó de ser apresada, sufrió importantes averías, por lo que tuvo que abandonar el bloqueo del puerto.

En este primer combate naval entre buques de guerra, fue lamentable la muerte del comandante George O´Brien. No se alcanzó la victoria sólo debido a errores de apreciación, pero  sí se logró romper el bloqueo de Valparaíso, uno de los objetivos de la operación y, también, la captura del bergantín español San Miguel, que recaló a Valparaíso remolcado por la Lautaro, luego de ser apresado cuando navegaba de Talcahuano a El Callao con importantes y acaudalados pasajeros; éstos pagaron elevadas sumas por su rescate, recursos que sirvieron para amortizar la deuda ocasionada por la compra de esa misma nave, la Lautaro.

Dado el sacrificio de su vida y el arrojo transmitido a su tripulación en este, el primer combate naval de Chile, diferentes unidades de la Armada han llevado su nombre: comandante Jorge O´Brien.

 

General O´Higgins arma una Escuadra Nacional.

A los esfuerzos desarrollados por el general Carrera en procura de la creación de una Marina de Guerra, se sumaron después del triunfo en Chacabuco aquéllos del general O´Higgins.

Cada uno de ellos, en su tiempo y a su manera, bregaron por crear una Fuerza Naval que se opusiera a las naves realistas.

 

El Director Supremo envió agentes a Estados Unidos e Inglaterra para conseguir naves y dotaciones fogueadas en la guerra en el mar, creando además diversos organismos necesarios para ir dando forma a la naciente Marina Nacional, tales como la Comandancia de Marina, la Comisaría, la Infantería de Marina y los Arsenales Navales; el 4 Agosto 1818 se fundaba en Valparaíso la Academia de Guardiamarinas.

En esa tarea, colaboraron al general O´Higgins su Ministro de Marina, general José Ignacio Zenteno, el entonces capitán de navío Manuel Blanco Encalada, uno de los rescatados de su deportación  a Isla Más a Tierra luego del triunfo de Chacabuco y, desde Inglaterra, el agente José Antonio Álvarez Condarco, quien aprovechaba la reducción de la Armada inglesa para conseguir tripulaciones y naves. Al agente que se encontraba en Estados Unidos no le fue tan bien, por cuanto este país estaba en conversaciones con España para adquirir Florida.

 

LA PRIMERA ESCUADRA NACIONAL GANA EL CONTROL DEL MAR.

Ya aprestada para la guerra, la primera Escuadra Nacional zarpó de Valparaíso el 9 octubre 1818, al mando del contraalmirante Blanco Encalada, integrada por el navío San Martín (ex Cumberland; compra tratada en Londres); la fragata Lautaro (ex Windham; comprada en Valparaíso);la corbeta Chacabuco (ex Coquimbo)y el bergantín Araucano (ex Columbus);su misión: apresar un convoy español que venía con destino a El Callao, procedente de Cádizvía Estrecho de Magallanes, que transportaba numerosa tropa y un importante cargamento.

En esta, su primera salida a la mar, la Escuadra Nacional logró capturar en Talcahuano el 28 Octubre a la fragata española “Reina María Isabel” más cinco transportes, integrantes del convoy que buscaba.

 

Con estas  capturas, la fuerza naval chilena superó a la realista en el Pacífico Sur; Chile ganaba así, por primera vez, el “Control del Mar” necesario para que sus futuras operaciones marítimas en beneficio de su plena emancipación y la de otras nuevas repúblicas sudamericanas, se desarrollaran sin oposición de naves españolas.

La fragata capturada fue rebautizada con el nombre O´Higgins. El gobierno, en un acto de gratitud para con los vencedores, decretó a su favor un parche con el lema ”Su primer ensayo dio a Chile el dominio del mar.”

 

La Batalla de Chacabuco puso término al período de la Reconquista, sellando así para siempre la Independencia de Chile, que fue proclamada el 1 de Enero de 1818 en Concepción. Algunos historiadores afirman que se proclamó en Talca el 12 de Febrero del mismo año, primer aniversario de la Batalla de Chacabuco.

 

COMENTARIO.

Muchas vidas, recursos económicos y tiempo se habrían ahorrado en la guerra por nuestra independencia, si Chile hubiera contado desde los inicios de sus operaciones, con naves armadas que negaran a los convoyes realistas el uso libre del mar para el transporte hacia puertos chilenos de sus tropas y bagajes de guerra.

Si esta carencia estratégica se debió en un principio al desconocimiento por parte de los mandos patriotas de todo lo relacionado con la guerra en el mar, una vez que tomaron conciencia de su omisión y de la necesidad de contar con una fuerza naval, ello no les fue fácil, ya sea por no contar con oficiales ni tripulantes calificados para la guerra en el mar;  por las dificultades para elegir las naves adecuadas, disponer de los recursos para adquirirlas y entrenar a sus dotaciones y, también, porque en la sociedad chilena había muchos adherentes a la causa realista que se oponían a ello.

Pero finalmente lograron contar con una formación de buques de guerra, veleros, que estuvieron en condiciones de ganar el “Control del Mar”, o sea, “ganar el dominio local y temporal  del área de mar que les interesaba” para oponerse y vencer a las naves realistas.

 

Desde aquel tiempo de esas expediciones españolas, en que los cascos y estructuras de los veleros eran de madera; en que sus maniobras y velocidades dependían de la energía con que el viento hinchaba sus velas; en que los combates se producían a corta distancia dado el poco alcance de los cañones; en que se usaba la  táctica del abordaje para dañar y capturar a su opositor…… ya han transcurrido 200 años, lapso durante el cual el progreso técnico de las marinas de guerra ha sido enorme: sus cascos y superestructuras ahora son de acero, fibra reforzada o titanio, según el tipo de buques; las velocidades de las unidades son mucho mayores; sus armas son más potentes, más rápidas y de mayor alcance y las comunicaciones, instantáneas; todo esto y otras características reducen los plazos de reacción y obliga a reemplazar las capacidades humanas por sistemas automáticos que van mejorando permanentemente su eficiencia.

Pese a estos avances y otros no mencionados, el concepto “Control del Mar”, ese negarle al enemigo el libre uso del mar, se mantiene vigente, igual que antaño. Y ese  Control lo ejerce la Escuadra de la Armada Nacional.

                                                                                               Adolfo Carrasco Lagos

 

Bibliografía:

1.- Estudio Crítico de las Operaciones Navales Chilenas-

 CA Alejandro García Castelblanco -1929.

2.-Historia Militar de Chile-tomo l- Memorial del   Ejército de Chile No 349- 1969.

3.-Historia del Ejército de Chile- tomo ll-EMGE-Edición 1980 corregida en 1984.

4.-El Poder Naval Chileno- Revista de Marina.- 1985

5.-Historia Naval del Reino de Chile 1520-1826-Isidoro Vásquez de Acuña. Síntesis de Ana Victoria Durruty Corral – 1ª edición- noviembre 2004.

6.-La Marina de Chile día a día- Enrique Merlet Sanhueza - Octubre 2007

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